Programa de Infancia Primero confirma su impacto: Cómo el juego puede impulsar más desarrollo infantil y menos estrés en la crianza
Escrito por Rigo Muñoz el 28/08/2025

A través del programa Crecer Jugando, la fundación Infancia Primero ha
logrado impactar positivamente, trabajando con niños y niñas entre 0 y
48 meses y las personas adultas a su cargo, incorporando nuevos
hábitos y prácticas en sus interacciones.
Invertir en la primera infancia no solo impacta positivamente en el
bienestar de los niños, niñas y sus familias, sino que también genera
beneficios sociales y económicos para todo el país.
Santiago, 26 de agosto de 2025. – Chile es un país cuya natalidad
disminuye aceleradamente, lo que plantea un doble desafío: cómo alcanzar el
máximo potencial de los niños y niñas y, por otra parte, generar condiciones
que faciliten la crianza, para los padres, madres y cuidadores y cuidadoras. En
esta línea ha venido trabajando la fundación Infancia Primero, que ya ha
implementado sus programas en 41 comunas a lo largo de todo Chile.
María de los Ángeles Castro, directora ejecutiva de Infancia Primero, explica
que “desarrollamos intervenciones que pueden ser escalables, con costos
accesibles e impactos medibles, tanto en la infancia como en los adultos a
cargo de niños y niñas en primera infancia. Los resultados de nuestro trabajo
nos animan a buscar de manera permanente nuevos espacios de desarrollo
que puedan aumentar los vínculos a través de una crianza estimulante y
afectuosa en todos los niveles".
Junto a esto, Castro indicó que la evaluación de este programa dirigido a niños
y niñas de 0 a 48 meses junto a sus personas cuidadoras, muestra una alta
eficiencia en la intervención, con un costo de $137.000 por díada (persona
cuidadora/niño o niña), con metodologías que permiten su implementación de
manera presencial u online a lo largo de 10 sesiones de interacción.
La iniciativa se ha implementado con éxito desde hace 11 años, y ha generado
un impacto positivo en diversas comunas del país —como El Bosque, Renca,
Monte Patria, Rengo, Lanco y Concepción, entre otras—, a través de una
intervención que se realiza en 10 semanas, dirigida a cuidadores de niños y
niñas entre 0 y 4 años y que entrega herramientas prácticas para fortalecer
vínculos y promover una crianza positiva a través del juego. El modelo es
transferido y acompañado por la fundación Infancia Primero, y se implementa
con equipos municipales locales.
De acuerdo con la medición que realizó Infancia Primero de su programa
Crecer Jugando, entre los resultados obtenidos a través de esta intervención
destaca:
Disminución significativa del estrés parental en madres, padres y
cuidadores, reduciendo riesgos de maltrato o negligencia.
Incremento de las habilidades parentales en ámbitos formativos,
protectores y afectivos, generando vínculos más sólidos entre la persona
cuidadora y la niña o niño.
Aumento de la frecuencia de interacciones positivas, como leer, cantar,
conversar y jugar con los hijos o hijas.
Además, se observan mejoras en el desarrollo infantil, especialmente en
lenguaje, resolución de problemas y socialización.
Coincidencia de Personas Expertas
La experiencia internacional coincide en la importancia de invertir en la primera
infancia, no solo por el impacto positivo que implica en el bienestar de los
niños, niñas y sus familias, sino que también genera beneficios sociales y
económicos para todo el país. Este tema fue el centro del debate del seminario
“Habilidades parentales y primera infancia: un desafío para el Chile presente y
futuro”, en el que se presentaron los resultados de la evaluación del Programa
Crecer Jugando y participaron diversas personas expertas en la materia.
El encuentro puso en evidencia la urgencia de fortalecer las habilidades
parentales y el acompañamiento a personas cuidadoras como estrategia para
mejorar la vida de los niños y niñas en sus primeros años, etapa decisiva para
su desarrollo cognitivo, emocional y social.
“La evidencia señala que las intervenciones de acompañamiento y formación
parental favorecen la salud mental y el bienestar de niños, niñas y de quienes
cuidan, mejoran sus relaciones, reducen los conflictos, alivian el estrés
originado en la crianza, disminuyen la incidencia de abuso y negligencia, entre
otros, señaló Carolina Klein, Oficial de Salud y Desarrollo Infantil Temprano de
UNICEF.
Basados en evidencia científica y en experiencias exitosas de programas como
Crecer Jugando, los expositores coincidieron en que invertir en la primera
infancia no solo impacta positivamente en el bienestar de los niños, niñas y sus
familias, sino que también genera beneficios sociales y económicos para todo
el país.
El panel de conversación también contó con la intervención de Verónica Silva,
Subsecretaria de la Niñez, quien destacó que “En nuestro país hemos
avanzado en desarrollo infantil temprano, pero aún queda camino por recorrer.
Por eso, programas que apoyan la crianza y fortalecen redes familiares son
más necesarios que nunca. Hoy, muchas familias ven reducidas sus redes de
apoyo, y esto impacta directamente en el bienestar de niños, niñas y
cuidadores, por esto necesitamos intervenciones que acompañen, que
escuchen y que construyan comunidad”.
Con más de 200 asistentes, el seminario reafirmó la necesidad de situar a la
primera infancia en el centro de las políticas públicas y de la agenda social,
como un camino imprescindible para construir un país más equitativo y con
mayores oportunidades para todos y todas.